Soy uno de los 14 millones que votará por primera vez, soy del porcentaje que no sabe por quién votar-pero si por quién NO, no tengo memoria sobre el gobierno priísta, recuerdo vagamente el primer sexenio del PAN, y sobrada memoria tengo de el presente; mi memoria histórica se reduce a los cuentos de hadas políticos, mal narrados por los docentes, ¿por qué el libro menciona sólo lo bueno de cada sexenio? ¿Es mucha información? “no les gusta”, por supuesto que no, a quién le gusta aprenderse una historia casi bíblica y dónde los malos acontecimientos nadie los perpetro sino que ocurrieron porque así debía-recuerdo el trauma adolescente al que me sometió un Profesor, al decirnos que los Niños Héroes no eran reales sino un producto poético y mala fachada a un orgullo patriota inexistente, ¡pero que chingón ser mexicano! Y si, parece que la historia se repite, la mayoría de la población se lanza al despeñadero en la falsa ilusión de salvar una dignidad nacional imaginaria.
Soy funcionario de casilla y votante primerizo, y agradezco que desde que me nació la consciencia he amado lo justo, el “por qué”, el “pero”, y he soñado; en ésta elección, tan decisiva, de un grupo de inconformes dispersos, de cuestionadores, se formo una fuente de rebeldía, y al parecer, juntos y por separado, hemos estado encendiendo luz entre nosotros.
La elección es importante, pero no tanto como trabajar diariamente- y ahora si, unos con otros, como amigos, saber que hay algo justo y que todos a nuestra manera lo hemos pedido, pensado, México está despertando, se escuchan los volcanes rugir, tenemos que decidir ahora, no solamente la postura política, la corriente, sino que país queremos y es mejor para todos, basta del fascismo, basta de venganzas, de luchas sin sentido, ¿tú qué México quieres?